vida sexual belga

La vida sexual en Bélgica

18 diciembre, 2017Experiencias, Standard

El Instituto Psiquiátrico de Amberes y el Hospital Universitario de la misma ciudad han llevado a cabo un estudio conjunto sobre el comportamiento sexual en el país, y realizado con una muestra de 1.027 belgas de entre 18 y 65 años. Al igual que ocurre en España, donde los clientes habituales de las putas de lujo Valencia y en otras comunidades suelen pedir prácticas que se consideran tabú, en Bélgica encontramos una situación muy similar. De hecho, aunque poca gente admite que disfruta del sexo BDSM, lo cierto es que se trata de una práctica bastante extendida.

El estudio, titulado “Fifthy Shades of Belgian Grey”, parodiando el título del libro “Cincuenta Sombras de Grey”, saca a la luz los siguientes detalles:

Pocos lo admiten, pero son muchos

Menos del 1% de la población declaró tener interés por el BDSM, si bien, el estudio aumenta ese porcentaje al 70%. Esto incluye a una mayoría que opta por la práctica en un nivel más suave, como los juegos con esposas o con vendas en los ojos. Pero también, claro está, los hay que disfrutan con prácticas relacionadas con el dolor, la dominación y la sumisión.

En cualquier caso, sólo un 8% de los encuestados se define como aficionado al BDSM.

La mitad de los encuestados reconoció haber hecho realidad una de las mencionadas fantasías eróticas, al menos, una vez. Un 30%, aproximadamente, ha usado vendas para los ojos, esposas, cuerdas y cubitos de hielo durante sus relaciones sexuales. Las prácticas más duras, como azotar a su pareja o ser azotados por ella, sólo aseguró haberlas llevado a cabo una de cada diez personas.

Qué está bien y qué no

Lo cierto es que, en la sociedad Belga, el BDSM es algo que está de moda, si bien muchos no se atreven a admitirlo.

En cualquier caso, a la hora de llevar a cabo esta práctica, hay que tener en cuenta que siempre es necesaria tener una buena comunicación con nuestra pareja. Hay que escoger una palabra de seguridad entre los dos y de manera previa, y nunca tratar de adivinar lo que le gusta que le hagan. Por ejemplo, no puedes atar una cuerda alrededor del cuello de alguien y apretar… puesto que existe un riesgo al que no todo el mundo quiere exponerse.

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